Manejarse en menesteres como el blues siempre fue un oficio desagradecido. Hoy en día uno puede imbuirse con facilidad en la red buscando el rastro primitivo del género, conocer las armonías y los nombres claves, los acordes y las inflexiones vocales, pero nunca las tendrá todas consigo para interpretarlo con la credibilidad que se precisa para dotarlo del pulso, del genio, del pellizco necesario. Al menos que seas de raza negra, de clase social media-baja o hayas pasado un buen puñado de penurias, siempre podrán poner en duda tu trabajo.

En esto del blues cabría añadir que, además de sentir y transmitir, si se quiere aportar algún extra es necesario tener imaginación, falta de complejos y buenas ideas. Caustic Roll Dave, por suerte, además de tener la lección bien aprendida es un tipo listo. Hace unos meses editó su segundo trabajo, Approaching Noise, profundizando en un método muy particular (aunque tampoco lo haya inventado él) y consiguió de paso reafirmarse, no solo asimilándolo con la naturalidad del curtido en mil batallas, sino sentando las bases de una propuesta auténtica, original y cargada de mojo.

Así, el catalán, no discrimina a la hora de rodearse de cacharrería moderna (cajas de ritmos, loops, samplers, teclados, etc.) para traernos el blues cavernoso y pantanesco del Delta del Mississippi directo hasta el siglo XXI, hacerlo sonar actual y profundo sin que se aparezcan grietas ni el resultado suene a pastiche. Con el mántrico estilo algodonero de raíz en el gospel, supera el escollo de sonar repetitivo sabiendo dominar los tiempos, salpicando mil detalles de clase en la producción rítmica (a la que Mike Mariconda ha dado lustre en el máster) y manejando la lírica con chulería y flow. Han leído bien, blues primigenio rebozado con minimalista rock industrial y bases propias del hip hop. Como acicate para los más descreídos, el inefable Perico de Dios (Guadalupe Plata, Pelo Mono) colabora en un corte. Por algo será.

Para que los amantes de las referencias se hagan una idea, hablamos de los mismos mimbres que manejaban Jon Spencer Blues Explosion en Now I Got Worry y Acme, Tom Waits en Real Gone, el R. L. Burnside de Wish I was in heaven sitting downJunior Kimbrough o freaks como Bob Log III, pero con la autoridad y empaque suficientes como para considerarlo una garantía única, una rara avis en el panorama patrio al que más nos valdría cuidar y estar atentos.

CausticRollDave2 Texto e ilustración por Zorro de la dehesa

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