Nuestra muy querida Chan Marshall (aka Cat Power) ha tardado unos 6 añitos en brindarnos una nueva colección de temas propios. 6 años desde esa maravilla repleta de soul y belleza que es The Greatest (2006, Matador). 6 añazos esperando a que salga un sol que, aunque en tantas ocasiones se haga de rogar, siempre acaba por salir.

Marshall llevaba trabajando un lustro en estas canciones. Ella misma produce el disco y graba todos los instrumentos con ayudas puntuales en «Cherokee» y «Ruin» de sospechosos habituales y de confianza como son sus Dirty Delta Blues Band (Judah Bauer de la Jon Spencer Blues ExplosionJim White de Dirty Three, Erik Paparazzi y Greg Foreman) y con la colaboración en la mezcla de Phillippe Zdar (Cassius). Quizás sorprenda el cambio en el sonido. Tan limpio y clásico en The Greatest, bañado en esa irresistible carga soul, nostálgico, triste, ideal para escuchar en días fríos, lluviosos y grises en casa tapado con una mantita, imaginando una vida mejor mientras se degusta una agridulce melancolía. Por su parte, Sun es luminoso, brillante y cálido. El sabor añejo, folkie y blusero de sus obras pretéritas se hacen a un lado y encontramos sintetizadores, arreglos electrónicos e incluso jugueteos con el Auto-Tune. Pero no se alarmen que la esencia y la magia de Cat Power sigue intacta. Una voz capaz de desarmar al más hermético de los corazones, unas letras con el punto justo de amargura pese a ser más coloridas y, por momentos, más alegres y que cuentan con su inevitable poso autobiográfico. ¡Qué demonios! todo aquel que arrastra un alma y un halo de tristeza, fragilidad y sensibilidad tan extrema como la de la Marshall no exorciza sus diablos (creativos o no) así como así.

Donde hay sol hay sombras y durante este tiempo Chan no ha sido, ni mucho menos, ajena a ellas. Así, problemas como su gusto excesivo por la ginebra, el tequila y el vino, episodios de stress que la llevaron a estar internada por un tiempo, una ruptura sentimental de las de high-profile con el actor Giovanni Ribisi… toda esta mierda parece haberle vuelto más fuerte, más independiente o al menos eso se percibe escuchando Sun.

Las tres primeras coplas son temazos de aúpa, «Cherokee» va de muerte, que una cosa es que suene brillante e incluso bailable pero, como digo, tampoco es que la Marshall se ponga a versionear «Shiny Happy People» en el país de la piruleta, en la calle de la chocolatina. «Sun» es una maravilla que suena a libertad y «Ruin» una infecciosa canción de temática social muy acorde a los tiempos que nos ha tocado vivir. Ramalazos latinos, arrebatos que dan ganas de danzar y con un planteamiento la mar de honesto: «Bitching, complaining when some people who ain’t got shit to eat». La intensidad no decae tras semejante terna inicial pero en «3,6,9» igual se le va la mano ligeramente con el Auto-Tune, vamos, servidor la prefiere al natural aunque ni así la canción deja de ser bien tremenda. Chan parece jugar a su antojo con «The Clapping Song» «3, 6, 9, you drink wine, Monkey on your back, you feel just fine» para acabar sacándose de la manga una letra resacosa de altura, franca y sincera. «I feel, I feel tired, awake all night. Head so heavy like a wastebasket, I feel a choke, emotionally broke. Here on my belly in the still of the night. I feel alone«. Ahí lo llevas. «Always On My Own» y «Manhattan» son sencillamente espectaculares, temas con imán, en el que trata de la isla de la ciudad neoyorquina se traza una preciosa, sencilla y liviana atmósfera que le viene de lujo a la nostalgia de pensar en esos amigos que no volverán. En «Human Being» me acusaran de ser yo el que tiene reciente un problema con la ginebra, pero esa canción suena y sabe a Wovenhandal menos en su vertiente más sintética a lo Joy Division, pero esos aires indígenas, esa guitarra acústica describiendo la brisa más pura de los Apalaches… Justo antes de llegar a la cima del sol nos encontramos con «Silent Machine«, un tema que ya había grabado en versión acústica hace más de 10 años y al que le lava la cara dándole un toque precisamente más bluesero, lo que muchos echarán en falta de esta nueva Cat Power, lo que por mucho que esconda siempre estará ahí. Porque así es Chan Marshall, caótica, contradictora, honesta, cautivadora, irresistible…

«Nothing But Time» y sus hipnóticos 11 minutos son posiblemente lo más delicioso de Sun. Un tema dedicado a la hija adolescente de Ribisi, una canción repletita de optimismo y buenas energías que cuenta con la colaboración de todo un Iggy Pop que viene a decirte que «It’s up to you to be a superhero» y vaya, si lo dice Iggy, la cosa cambia. La copla, más allá del homenaje a «Heroes» de Bowie tiene un toque de la época berlinesa del delgado duque blanco fabuloso y un aire cinematográfico que no desentonaría para nada en la banda sonora de Drive, así hacia el final… Para cerrar el disco la Power se saca un hip-hop de las entrañas y muestra su furia y enfado, especialmente con los gobiernos, «Peace & Love«, ojito ahí.

Es una gran noticia tenerla de vuelta y sentirla resplandecer como sólo ella sabe. Ahora, es una putada enorme que cancelase su gira por Europa que la iba a tener esta misma semana en Madrid y Barcelona dentro del Primavera Club. Pero bueno, volverá y volverá a iluminar.

Aquí el clip de «Cherokee«, dirigido y protagonizado por ella misma. Claro que sí.

Texto y foto por mED Vega (We’ve lived in bars and danced on the tables)

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