Cuando creíamos que lo de Nadie se resiste al Amor (2014, el Pelícano) se trataba de algo aislado, un destello fugaz tras un cometa de esos que pasan cada x años y de los que tenemos constancia gracias al telediario, llega Carlos Cros y golpea de nuevo con La Mejor Defensa.

Carlos Cros golpea de nuevo con La Mejor Defensa

El inicio del álbum es, sencillamente, espectacular. “La Mejor Defensa” es un rock and roll de manual, excelentemente arreglado con unos deliciosos metales soul y unas finísimas cuerdas en el tramo final: “Esto no puede ir peor/ y no encuentro la solución / y mi vida es un chiste sin tu amor”.

El catalán nos vuelve a noquear con su gancho pop y lo hace de la mejor forma que sabe, exponiendo sin rubor sus tripas y ofreciéndolas en una lujosa caja de bombones que encierra 15 pequeñas cápsulas rellenas de absenta.

El catalán nos vuelve a noquear con su gancho pop exponiendo sin rubor sus tripas

El single de adelanto “Cuando tu bailas” es una invitación al hedonismo embutido en rocanrol de ceñidas costuras new wave, entre Costello y Los Heartbreakers de Tom Petty. Sin aditivos y pegajoso como un bubblegum.

 

En “Me haces tanto bien” siguen esas cuerdas dispuestas a placer a modo de orla de una pieza de canónico blue-eyed-soul, donde el catalán encaja hábilmente sus atropellados versos, dando forma a un himno inmediato e intemporal. Como una versión evolucionada de Coque Malla.

Carlos encaja hábilmente sus atropellados versos dando forma a himnos inmediatos y atemporales

Su luminosa visión emerge en todo momento, dando tono a una obra que hace equilibrismos imposibles y se mantiene magistralmente en pie sobre esa cuerda floja que es nuestra tragicomedia vital.

En “A Golpes” Carlos se sincera intensificando su pesar, paralelo a un crescendo (“sigo siendo tan torpe / sigo aprendiendo a golpes / y abrazo el viento sin dudar”) cuya estructura explosiona brillantemente al llegar a un estribillo que no necesita más textos que unos sutiles “uhh”.

Asímismo, en “Si algo sale mal“, dispone una progresión de tensos acordes que vencen a la épica y sortean lugares comunes zigzageando lo zafio a base de talento. La pieza crece exponencialmente hasta erigirse en excelso monumento POP a la manera de orfebres de la canción como Dr. Dog o Bikeride.

Pretendes

Graceland” suena, como gran parte del disco, a Memphis, pero no al del Rey del Rock, sino al de Stax-o-Wax, al de los exquisitos arreglos soul de sur estadounidense, que aquí arropan junto al teclado hammond el ebrio cantar de Cros.

En resumen, Carlos Cros se reivindica con argumentos y, poco a poco, cada una de las canciones se va haciendo con una parte de ti, para acabar conquistando tu inconsciente. Ya solo queda que una audiencia mayor sepa apreciar en su justa medida a uno de los autores más lúcidos de su generación.

Carlos Cros - La Mejor Defensa (2017, La Cúpula Music)
4.0Nota Final

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