Y finalmente desembarcaron The Black Keys en la península. Recién llegados de Lisboa, y junto con el grupo de Brighton afincado en Londres, The Maccabees, desplegaron su potencia ante 16.000 personas con un sold-out total en el Palacio de Los Deportes de la Comunidad de Madrid.

Es curioso como estos conciertos hacen reflexionar a uno. No soy pretencioso ni mucho menos caprichoso, al menos dictando donde tienen que tocar las bandas que sigo. Pero es difícil evitar cierta nostalgia por un grupo que descubres allá por el 2003 y 2004, y lo ves en estas condiciones. Mayor. Habiendo crecido. De esa “otra” liga. Entonces me consideraba afortunado por haber descubierto una banda “underground”, que no tenía nada que envidiar a grupos en boca de todos como por ejemplo White Stripes. Thickfreackness y Rubber Factory volaron mi cabeza. Ahora no me fascina tener en sus conciertos a garrulos con móvil en alto a ver si su Shazam les taggea qué están escuchando. Pero aunque estos sujetos estuvieran en el 2004 bailando el último reggaetón, la sensación definitiva es de orgullo. De tener en frente una banda honesta. No olvidan sus influencias, hacen lo que quieren como quieren, y han conseguido posicionarse en este negocio como un ente masivo ofreciendo su versión de Jimi Hendrix, Zeppelin, Lightnin’ Hopkins, R.L.Burnside y Robert Johnson por todo lo alto.

The Black Keys comenzaron pasados unos minutos de las 21.30h. Un escenario cubierto de pantallas y de fondo unos pilares con lámparas que disparaban fogonazos en cada riff y golpe de nuestros amigos Dan y Patrick. Comenzaron con “Howlin’ for you” de su penúltimo disco Brothers. Centraron principalmente su setlist en sus dos últimos discos y en Attack & Release del 2008. Para cubrir los matices de este difícilmente superable El Camino Patrick y Dan están acompañados en este tour de un bajista y otro guitarra/teclista con funciones varias.

El show puede decirse que lo dividen en dos partes. Una primera parte donde desgranan temas de sus principales discos. Los mencionados El Camino, Brothers, Attack & Release, y Rubber Factory”(«Girl is on my Mind»), Thickfreakness («Thickfreakness», con Dan y Patrick sólos en el escenario) y Magic Potion («Your Touch»). Es impresionante lo contundente y engrasada que suena la banda. Patrick Carney es como un metrónomo (decían algunos), y Dan Auerbach es pura furia haciendo vibrar sus guitarras mientras se sube por la batería de su compañero de faenas.

Llegando al ecuador de la noche, sonó esa pieza impresionante de su último disco “Little Black Submarines”. Fue coreada con gran pasión por todo el personal, y hasta el más indie de la sala esperaba esos riffs marca “Crazy Horse” que despegan la canción hasta lo más alto. Siguieron con temas conocidos como “Money Maker”, “She’s Long Gone” o “Ten Cent Pistol” para cerrar con la gran esperada de la noche “Lonely Boy”. Sobran las palabras para describir la magnitud de este tema en directo. Ante 16.000 personas saliéndose de sus carnes. Y es que no es Madonna, son los Black Keys.

Los bises y cierre definitivo vinieron con “Everlasting Light” y “I Got Mine”, con un juego de luces punteando dos bolas gigantes de disco 70’s. Una hora y media justa. Injusto para muchos, suficiente para otros. Incluso en estos tiempos, todavía existe gente que no comprende lo que significa ver a bandas como Black Keys en shows de este calibre. Curiosamente, todos reconocemos a esos indignados. El futuro es para Black Keys.

Texto por Steven Basquiat.

Ilustración por Barce.

Además de nuestro colaborador Steven Basquiat por allí también estuvo Carlos Wallas que nos cuenta así su visión de tal evento:

El Palacio de los Deportes recoge a una de las bandas con mas éxito del momento. Como un grupo al más puro estilo rock/blues de esos que ya no se fabrican llegan a Madrid Black Keys con un directo rompedor.

Tengo que decir en apoyo a los macro-conciertos que es un tema delicado últimamente por aquí, que en este no hubo ningún herido sino todo lo contrario 16.000 personas aprox. disfrutaron y bailaron al ritmo de sus temas mas conocidos. Arrancando con «Howlin´for You» y reventando su discografía que es bastante extensa.

Repasaron algún que otro tema de sus primeros éxitos y del disco The Big Come Up aunque brevemente, eso sí «I Got Mine» fue de flipar en todo, interpretación y sonido del discazo Attack & Release, brutal para mi.

Al final cuanto todos creímos que se acababa vuelven a salir pero no sin antes desplegar varias bolas de discoteca y conseguir que el Palacio de los Deportes pareciera un cielo estrellado para interpretar «Everlasting Light» como nunca lo vimos antes.

Como soy un denominado «Roquero de puta madre» no os hablare de The Maccabees grupo antecesor al muy esperado concierto de los Black Keys, ya que la vida no es perfecta yo hubiera preferido verlos solos y con mas tiempo (el concierto de Black Keys duró mucho menos de lo que me esperaba).

Y ahora agarraos a la silla por que tuve que ir con pasta ya que el mini de cerveza costaba 10 euros y estuve dudando entre 3 vasos pequeños a 3,50 euros y el mini. ¡¡¡TOMA!!!

Para acabar disfruté tanto de este concierto que estoy seguro de que los volveré a ver y por supuesto recomiendo que si no los habéis visto en directo lo hagáis, joder.

Texto por Carlos Wallas.

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