Decía nuestro querido y fanzinero amigo Carlos C.C. en una conversación acerca de los de Memphis, que había adquirido una autoimpuesta tradición de caracter anual que versaba en escuchar, de una tacada y con los cascos bien ajustados, #1 Record y Radio City, pero con la salvedad de fijar la atención cada vez en un elemento diferente. A saber: un año las baterías, otro los bajos, este año las guitarras, el que viene los coros… La verdad es que yo no lo he hecho nunca, principalmente porque apenas tengo tiempo libre, y sobre todo porque lo de oir dichos discos solo una vez al año se me antoja, por ahora, imposible. La idea, no obstante, parece la mar de atractiva y creo que es lo más cerca que podemos estar los enfermos de Big Star de escuchar su gloriosa música con oídos nuevos, como si fuera la primera vez.

Esta experiencia podemos llevarla a cabo con Nothing Can Hurt Me, delicado objeto de marketing que complementa al documental homónimo estrenado con éxito en cines estadounidenses, y que llegará en DVD a nuestras manos en noviembre (literalmente, porque en MT hemos colaborado en el crowdfunding que lo ha hecho realidad). En esencia poco nuevo aporta que no estuviera ya en el banquete que fue Keep an Eye on the Sky, suculenta caja con todo el material de la banda de Chilton y cía, que se completaba con un directo y múltiples demos inéditas. Lo poco novedoso que aloja este nuevo plástico son una serie de flamantes remezclas cocinadas expresamente para el filme además de una versión demo grabada en directo de la tremenda «O My Soul» que demuestra lo engrasada que estaba la banda allá por 1973 justo antes de entrar a grabar su segundo elepé.

Sin enjuiciar lo oportunista de esta edición, nunca es suficiente ni tarde para reivindicar las bonanzas de esta estrella fugaz cuyo mito hoy tal vez solo sea superado por el de la Velvet Underground. Es por tanto ocasión para multiplicar y acrecentar la afición que como R.E.M., Replacements, Wilco o Flaming Lips (la mayoría de ellos hacen aparición en el documental), muchos sentimos por la música de Chilton, Bell, Hummel y Stephens. Así pues querido amigo, si usted, aficionado a la música, aun no conoce a Big Star y dispensa simpatías por los grupos citados o simplemente goza del deleite de dejarse arrastrar por el arrebato de una preciosa melodía y un acorde de un guitarra, debería no desaprovechar la ocasión de escucharlos por primera vez, es una experiencia que no se vuelve a repetir.

Nothing can Hurt me (clip)

Texto e ilustración por Barce.

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