Para la familia Más Truenos hay grupos que sentimos especialmente nuestros. No de una manera posesiva o celosa y ni siquiera protegidos por una romántica indulgencia, pero que fueron básicos a la hora de fraguar nuestra relación. Grupos que sentimos como si los llevásemos bajo nuestra piel y que nos acompañan en las duras y las maduras. La lista sería interminable y por supuesto incluiría leyendas como Love, Beach Boys o Big Star, monstruos como el tito NeilNick Cave, Los Enemigos o Pájaro y bandas que para nosotros son tremendas de enormidad como The Drones, The Black Angels, The Walkmen y, claro, Band of Horses.

Los de Seattle publicaron hace unos meses este Acoustic at the Ryman, una pequeña joya registrada en directo en el emblemático auditorio de Nashville que si bien queda bastante corta como Live Album o Greatest Hits, sí que funciona y de maravilla como una oportunidad de escuchar 10 grandes canciones en su más humilde y bella esencia. Desnudas de épica y grandilocuencia pero colmadas de alma, sentido y sentimiento. Invocando directamente a las raíces de su sonido hasta hacerlas bien palpables (CSNY, America, Jackson Browne…) y cediéndole el protagonismo a la canción, a la melodía, al tema.

«Marry Song», ejerce como una exquisita y suave introducción que pone sobre aviso de los senderos que quieren recorrer en el Ryman. Delicada e impecable instrumentación arropando a unas preciosas y cálidas armonías vocales. «Slow Cruel Hands of Time» y sus juegos a dos voces, la de Bridwell y el teclista Ryan Moore, es pura melancolía. «Detlef Schrempf» mítico alero alemán de los arrebatados pero nunca olvidados Seattle Supersonics da nombre a una de las balas más certeras de los Horses. Un disparo de emoción contenida directo al corazón… y mis ojos no te pueden mirar de otra manera. Everything’s Gonna Be Undone» es bien bonita y sus ecos resuenan a los añorados Fleet Foxes. Volved, maldita sea.

«No One’s Gonna Love You» es de esas canciones que tienen la magia y capacidad para impregnarse en personas, espacios y momentos. Una de esas canciones que sirven como postales perfectas de estados de ánimo, que se agarran a una derrota o un sentimiento y cuando suenan se viven y duelen. Belleza. Real, desesperada y ensoñada belleza. Tragamos saliva como si fuera una hoja de afeitar y pese al nudo en la garganta, seguimos.

La dulzura de «Factory» y de nuevo esas cuerdas vocales juguetonas nos devuelven al ahora pese al regusto nostálgico del corte y desemboca en «Older«, todo fluye, no de manera lineal pero sí de forma natural. «Wicked Gill» se asoma íntima, con uno de los lavados de cara más drásticos y mejor resueltos. «The Funeral» con artificios es un hit, aquí es sencillamente desgarradora. Una hermosa «Neighbour» prácticamente a cappella sirve de perfecta despedida y cierre a una velada tan breve como especial en el Ryman. Rodeados de las presencias y ausencias de amigos y familia.

No One’s Gonna Love You – Vale, no es la actuación del Ryman pero es calidad KEXP

Texto por mED Vega (Sal & Pimienta)

Thanks, y’all.

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