A los Avett Brothers no los había descubierto hasta que Med Vega me dió el aviso sobre «I and Love and You» (2009, American Rds/ Sony): «Pssst, escúchate esto que te paso, los Avett Brodas, están de putamarre». Desde el primer momento y a base de insistencia les iba dedicando cada día unos minutos. Adentrándome en su confortable mundo cada vez más. La cosa fue poquito a poco. Al principio, he de reconocerlo, algunas de sus canciones me producían sonrojo. Las veía demasiado blandas, un poco moñas, hablando en plata. Pero aún así, seguía dándole a la matraca, como guiado por una voz interior, como si de una especie de fuerza sobrenatural se tratase. Para un día, canciones como «Head Full of Doubt, Road Full of Promise», «And It Spread» o «Kick Drum Heart», estaban completamente acomodadas en mi materia gris.

Confieso también que hay un antes y un después en mi relación con The Avett Brothers y ese fue su actuación en el Azkena Rock Festival, en VItoria-Gasteiz, el 2011. A pesar de haber visionado más de una actuación en Youtube de estos señoritos de Carolina del Norte, no me esperaba lo que allí me encontré. La intensidad con que Seth y Scott (sin obviar al resto de la banda) acometen su repertorio y la emoción que transmiten en directo me convirtió a su causa y mandé al garete esos mismos prejuicios que, como bien dicen ellos, hacen difícil a un hombre decir «te quiero». Ni que decir tiene que, además de esto, me quedé picueto al vislumbrar la pasmosa facilidad con que los Avett dominan no pocos instrumentos (es reconocido su bagaje como banda de hillbilly, lo suyo no es cosa de un día).

El pasado 11 de septiembre llegaba a las tiendas la continuación del aclamado I and Love and You, el esperado The Carpenter, con Rick Rubin (culpable de la gloriosa resurrección de Johnny Cash en los 90) de nuevo a los controles. Desde entonces no he parado de darle que te pego a esas preciosas tonadas vitalistas que son «The Once and Future Carpenter», «Live and Die» o «Pretty Girl from Michigan», canciones que refrendan su tino para hilar increíbles armonías. Las principales protagonistas son pues, por encima de la rica instrumentación, las voces de los hermanos Avett. Y es que la forma de cantar de estos hermanos tiene algo especial, una pasión que contagia, una dicción sincera que hace que no solo creas lo que te dicen, sino que hasta cojas cariño a los mozuelos.

Pero la cosa no es todo alborozo en el repertorio de este «El Carpintero». Según parece, la hija de 22 meses del bajista de la banda, Bob Crawford, está lidiando con un tumor cerebral desde hace un tiempo, lo que ha llevado al músico a abandonar los escenarios de forma más prolongada tras puntuales ausencias previas. El varapalo se evidencia en pequeños momentos de especial delicadeza y sensibilidad. «Winter in my Heart» suena a los Jayhawks más tristes una barbaridad. El difícil momento de la banda se percibe también en «A Father’s First Spring», donde asoman levemente los Big Star acústicos del 1st RecordI may not live, unless I live in your life«).  Y, definitivamente, la belleza de canciones como «Down with the Shine» es una de esas cosas que declinan la balanza de lo que podría ser un muy buen disco sin más a uno de los mejores del año. En ella, los muchachos reflexionan acerca de la jodienda que supone crecer/envejecer y juegan con el ritmo a modo de vals, incorporando instrumentos a la par que la intensidad se apodera del oyente. Una preciosidad no apta para machitos.

Todavía encontramos alguna sorpresa más. En «Geraldine«, ¡que me aspen! pero me paso más de la mitad de la copla asustado ante la posibilidad de que irrumpan de la nevera los Proclaimers cuales esparragueros de La Carretilla al son de » … But I would walk five hundred miles, and I would walk five hundred more…». Y para desconcierto mayor «Paul Newman vs. The Demons» destaca como desvarío rockero, insólito ejercicio en su carrera pero que sabe a gloria como descarga enrabietada (rula por youtube una versión en directo con Chad Smith de RHCP – WTF!-  a la batería).

En líneas generales no defraudará en absoluto a los que disfrutaron de I and Love and You ya que vuela a la misma altura que aquél como perfecta colección de melodías pop, pero supondrá un chasco a los que añoren su cada vez más lejana faceta de banda country-bluegrass.

Live and Die

Texto e ilustración por Barce.

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