El debut Boys & Girls, en 2012, de Alabama Shakes los llevó a destacar con fuerza de entre los portentosos trabajos de soul pergeñados desde las disqueras Daptone y Truth & Soul Records (Charles Bradley, Lee Fields y Sharon Jones básicamente), tanto es así que llegaron a despachar nada menos que 700.000 copias físicas ahora que la música se oye en dispositivos, en lugar de escucharse en equipos hi-fi. Lejos de acomodarse en la etiqueta de revivalistas soul, estos jóvenes sureños (ojo, 26 años cuenta su líder Brittany Howard) apuestan por alejarse definitivamente de los citados coetáneos más afines a la tradición soul.

Desde su inicio, este Sound & Color no disimula su voluntad de bucear en busca de nuevos formatos de canción, al menos, distintos a todo lo que han hecho antes. Así, ese arranque con vibráfono y bajo de la mano («Sound & Color»), es un más que estimulante ejercicio de trip-hop que bebe de la rama más orgánica del maravilloso Blues Lines de Massive Attack (¿os acordáis?). Y retoma el humo espeso propio del género gestado en los 90 en Bristol dejando que se cuele a través de nuestros poros, casi al final del álbum, en la oscura y misteriosa «Gemini».

Lejos de hablar de una obra heterogenea y dispersa, predomina la sensación de estar ante una colección de canciones donde la espiritualidad se manifiesta a través de distintos cauces. Suenan violentos en la espectacular «Future People«, al Lennon circa Yoko Ono Band en «Dunes», y sublimes en «Don’t wanna fight» o «Gimme All Your Love«. «Guess Who» con su introducción y coda decorativa remite directamente al Pet Sounds pero esconde emparedado un reggae de fantasía con unos arreglos de cuerda (meritorio aquí el habitual de Bon Iver, Rob Moose) que la convierten en la maravilla que jamás oiremos de voz de Amy Winehouse.

Don’t Wanna Fight

Sucesivas escuchas del paquete ratifican la valentía desplegada por una personalidad, la de Howard, que vuela altísimo controlando su torrencial poderío vocal en baladas de corta distancia como «This Feeling» o soltando riendas (cual Joplin) en la sesentera «Miss You«, por no hablar de un uso feroz de la guitarra, en sus manos, por momentos, analogía de un cuchillo.

Sin dudarlo uno de los discos del año.

Gimme All Your Love

Texto e ilustración por Barce.

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