Continuamos con la 2ª parte del reportaje iniciado hará un par de meses con el comienzo del verano. Esta vez nos centramos el top 10 final de ese ránking o selección imaginaria. Vamos allá:

10Rainy Day Revisited  A cada nuevo disco, la banda sueca Hellacopters iría despojándose del prefijo punk para acabar incorporando a su poderío rockero unos bríos pop con los que ampliar su cartera de fans sin por ello renunciar a su militancia. La carrera de los escandinavos, lástima no haberla degustado más en vida, se escucha hoy del tirón. En ella se distingue un cambio paulatino que a partir de High Visibility y, sobre todo, By the Grace of God, los acabará situando junto al cajón del power-pop. Sin perder los mimbres hard de la secuencia MC5-Cheap Trick-Kiss, son himnos como este «Rainy Day Revisited» los que inoculan verdadero corazón a los fans de una banda nacida en el sitio y momento equivocado, aunque pensándolo bien tal vez sea condición de banda out of time lo que precisamente les hizo especiales.

Solar Sister   Supongo que muchos de los que crecimos musicalmente en los noventa coincidiremos en haber tenido en cassette, entre otros, el Frosting on the Beater de los Posies (en mi caso en una de TDK de 90 ocupando la cara B). Recuerdo que, sabiendo que eran una banda de Seattle, me desconcertaba el origen de aquellas adictivas melodías que poco o nada tenían que ver con la intensidad afectada de los Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden o Alice in Chain. Reescucharlo hoy, además de hacernos rejuvenecer más de 15 años, supone ratificar aquella colección como la cima artística del duo Stringfellow/Auer. «Dream All Day», «Love Letter Boxes», «Coming Right Along», suenan todavía imponentes.

About You –Espectacular desde su inicio, Grand Prix (1995, Creation Records) de Teenage Fanclub es un arrollador tratado de clase, otro más, pues desde su irrupción con A Catholic Education y el single Everything Flows, el grupo no había hecho sino publicar obra maestra tras obra maestra: Badwagonesque (1992, Creation Records) y Thirteen (1993, Creation Records). La carrera de Teenage Fanclub, aunque nunca escondió su amor por la música al otro lado del charco de su Escocia natal (Big Star y Neil Young son obvios en el disco del fórmula 1 en la portada), apuntaba hacia un uso refrescante y nuevo de las guitarras, denotando la inteligencia escondida tras las gafas de Norman Blake y la habilidad de sus espadas Gerard Love y Raymond McGinley.

I wanna Destroy You – Robyn Hitchcock es mucho más, bien lo ha demostrado después, que el lider de aquellos freaks psicodélicos de Cambridge que, bajo el nombre de The Soft Boys, pergeñaron maravillas como Underwater Moonlight, disco este, de obligada posesión en espacio preferente de tu estantería. La sola existencia del disco citado anteriormente es por sí solo sinónimo de inmortalidad pues, recién inaugurados los 80, su mezcla de inclinación melódica y vehemencia punk les confirió un halo de raritos. Como un cruce imposible de los Buzzcocks y Television.

6I am the Cosmos – Tan bella y triste que, si no notas cómo algo se remueve dentro de tí al escucharla es que, o estás muerto o no mereces vivir. Chris Bell fue mucho más que la otra mitad compositiva de esa suerte de conjugación astral que germinó en el Memphis de 1971, más afín al soul sureño de los Staples Singers que al reinado Preisley. En cualquier caso, es innegable a estas alturas su póstumo título de mito del rock pues, pese a ser ensombrecido durante décadas por la figura de Alex Chilton a nadie se le escapa la cota de responsabilidad de Bell en lo acontecido bajo los titulares de ese maravilloso díptico de culto catalogado en 1st Record y Radio City. Con I am the Cosmos (álbum) se reivindica definitivamente la sensibilidad de un creador tan único como fugaz.

My Sharona – Cocine a fuego lento la pasión por el influjo de los primeros Beatles, luego pase el resultado por la batidora New Wave de los Atracttions y finalmente, antes de servir (emplatar dicen ahora, ¡ja!) unas gotas del mejor glam de T. Rex (ergo Electric Warrior) y voilá. Get the Knack (1979, Capitol Records.) es un debut imponente, básico, directo y sin dobles lecturas más allá de lo único. ¿De qué hablamos? Pues de amor adolescente, puro y visceral amor, ¡¿qué va a ser?! Una tras otra, encontramos solo canciones de amor: «Your Number or your name», «Oh Tara», «Lucinda», «That’s what the little Girls do», «Heartbeat» y por supuesto la apabullante, grandiosa «My Sharona«.

4Surrender   Solo por ese himno que lo encabeza, Heaven Tonight —tercer disco de Cheap Trick de 1978— se merece agradecimiento eterno. Tiene aires «Surrender» de canción absoluta, de engranaje perfecto en el que pop y hard rock sirven de herramientas para dar forma a una melodía y unos arreglos tan precisos como preciosos. Guitarras que son puro rock and roll, deliciosas armonías vocales, teclados made in bubblegum: todo en su punto para que el oyente quede ahíto de placer. *

3Shake Some Action – Lo Groovies post-Loney abandonaron el RNR high energy de corte detroitiano en favor de una depurada interpretación de la invasión británica. Respectivamente y al igual que en su fase más bluesy conseguirían por momentos llegar a ser infinitamente mejores y más disfrutables que sus admirados Rolling Stones y Beatles/Byrds . El “Shake Some Action” sin ir más lejos es un pastillón delicioso, un caramelo que llevarse a la boca una y otra vez. Gloria bendita para las orejas, oiga!

2Baby Blue – Esta maravilla fue uno de los destellos inmarchitables de Badfinder, aquella desdichada banda surgida fuera de tiempo y lugar en Gales y lanzada desde el sello de los Beatles por un McCartney con menos visión de mercado que el que comercializó el agua embotellada para mascotas. La canción, de vuelta a la actualidad hace un par de temporadas gracias al último capítulo de la serie Breaking Bad (aunque también apareció en la oscarizada “Infiltrados” de Scorsese), fue producida por otro tipo con mucho que decir en esto del power-pop Todd Rundgren y es junto a “Without You” (popularizada también en versión de Harry Nilsson) la canción más popular de la banda.

1September GurlsBig Star, ya lo hemos dicho antes, escribieron en sus dos primeros discos las páginas de oro del género, con toda la belleza del derrotismo y la delicadeza y pasión del que escribe a pecho descubierto. La fusión entre el incorruptible estilo Alex Chilton y el ornamentado y preciosista modo de escribir de Chris Bell se sublimó en su debut 1st Record, pero esta pieza, single de su segundo álbum, es el epítome de mi banda favorita.

Texto por Barce, (salvo * por Gonzalo Aróstegui).

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